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lunes, 16 de mayo de 2016

Dulse sueño de otoño

Quinto capitulo de este sueño que tuve, luego convertido en historia y ahora redactado.

Capítulo V




        Después de mi anterior escapada y de mi raro juego del teléfono descompuesto con Eva, había regresado con mis compañeras, las cuales no se veían nada contentas.
        — Gracias por la ayuda. —Me apuntó Adelfi
        — Simón, jalas con madre Andrés. —Recalcó Gaby
        — Perdón chicas estaba ocupado. ¿Les ayudo en algo más?
        — Nembre, ya acabamos. Vete a sentar.
        — Eh, pero a la otra la haces tú sólo. —Dijo Gaby jugando
        — Si. —Respondí yo
        — No, no pasa nada. Pero no te vayas así, "bien recio"—Dijo Adelfi tratando de calmar la situación.
        — Oki Adelfi. Como quiera el siguiente trabajo lo hago yo solo. —Ya me había comprometido un segundo atrás y no me iba a retractar.— Ustedes ya me ayudaron mucho. ¿Quién las quiere? ¿Quién las keye?
        Respondieron las dos al unísono— tú — mientras las abrazaba.
        Después de eso ya prácticamente no tuvimos nada de trabajo en el día, más que organizando y rompiendo papeles.
        Un trabajo tranquilo ese día, con un ritmo, pesado y lento. Puede estar bien para los demás pero prefiero ambientes donde se esté más didáctico y en movimiento, de esa manera evito pensar en tantas pendejadas.
        Con el ritmo lento no podía dejar de pensar en ella, en su mirada, su sonrisa, sus sabrosos labios y lo suaves que se veían sus pechos a través de su blusa <<espera; si yo la quiero bien y no simplemente como un objeto. Debería dejar de pensar en cosas como sus pechos, su cintura o su cuello.
        Me pregunto ¿Estará mal pensar en su cuerpo desnudo acariciándose con el mío? ¿Estará mal querer besar cada centímetro de su hermosa y suave piel? ¿Jugar con hielo mientras lo deslizó por las partes más sensibles? ¿Bañarnos juntos? ¿Acariciar sus muslos justo para después besarlos? ¿Morderla? O ¿Besar su cuello despacito, al mismo tiempo que poso mis manos detrás de su cintura, bajando tranquilamente para tocar su trasero?>>
        Divago, imagino y me pongo a filosofar conmigo mismo durante las largas y pesadas horas que estuve trabajando, diciendo y contradiciendo sin llegar a ninguna conclusión y olvidando todo tan pronto pienso en otro tema.
        — Ya vámonos —dijo el gerente— ya son las doce terminen todo y pásenmelo.
        — ¿Ya son las doce?
        El tiempo tiene una manera muy cruel de jugar conmigo. Las primeras tres partes van lento cual caracol y la ultima tan rápido que no me pude percatar. Todos ya deben haber salido. Y yo que pensaba salir un momento a las 11:30 y decirle a mi amor que me esperara. Ahora no tengo opción más que rezar que haya captado mi mensaje anterior.
        — Aquí está todo. —Dije mientras me iba— Nos vemos mañana chicos.
        — Adiós. — Respondieron con desgana.
        Busco por donde puedo pero no hay nadie. Sin esperanzas pregunto a su encargado.
        —Beni, ¿Y tus muchachos?
        — Ya se fueron.
        — ¿Todos? —le insistí arqueando las cejas
        — Si, todos. Yo ya también me voy, ya es hora. ¿Por qué? ¿Esperabas a alguien?
        —No, déjalo.

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